Es tan breve que el verdadero sentimiento se queda siempre a las puertas de la conciencia.

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lunes, 8 de junio de 2020

Estoy viviendo un desequilibrio del sonido,
demasiado silencio dentro, demasiado ruido fuera,
si pudiese absorber algo de ruido
o desprenderme de algo de silencio,
vibrar a la misma frecuencia que todos los demás
para no sentirme tan desafinada.

viernes, 8 de mayo de 2020

La risa alegre, las burbujas en el corazón,
la felicidad de entonces era fácil.
En algún momento, se volvió diferente,
no conquistada pero si cultivada.
Una planta de invernadero que se riega metódicamente,
un girasol que busca una bombilla.
La felicidad de antes era el verano eterno.
Ahora, mis uñas están sucias pero todavía quedan flores en mi jardín.

miércoles, 8 de abril de 2020

El tiempo no se detiene y mi Odisea jamás volverá a llevarme a la casa que dejé.
Las sirenas cantan sobre la nostalgia y Poseidón empuja mi barca en dirección contraria.
A veces, me supera el sentimiento uliseico de regresar y descansar:
  • La primera vez, tenía siete años, estaba en un campamento de verano y me dolía la tripa, lloré frente a la monitora
  • La última vez, al día siguiente del funeral de mi abuela, salí de trabajar y lloré en el coche.
Las Moira hilan y Penélope teje, el viento cambia de dirección y yo navego hacia otra isla.
¿Soy Ulises que ha perdido la nocción del tiempo o Calypso que está atrapada?
Tal vez dejé de marcar los días, el telar esta acabado y ya no sé si no puedo o no quiero volver a casa.

domingo, 22 de marzo de 2020

Parece que va llover

“Parece que va a llover y a ti no te importa” me dice. 
Tiene la manos en los bolsillos y mira por la ventana, directamente a su predicción meteorológica, veo su perfil y su boca es una línea recta que se tuerce hacia abajo en las esquinas. 
Llevo despierta apenas unos minutos, sólo quiero desayunar tranquila, pero cuando he entrado en la cocina él ya estaba vestido e incluso se había puesto la chaqueta, como si fuera a salir a pesar de la lluvia, hacer al menos el intento, yo todavía llevo el pijama.
“¿Qué quieres que haga? puedo sacar el paraguas, todavía podemos ir aunque nos mojemos un poco” sugiero con una media sonrisa. 
Parece que el tiempo lo ha arruinado todo, su boca se tuerce en una mueca durante un momento y luego vuelve a aplanarse, un labio apretado contra el otro. Un paraguas no es suficiente, se supone que el tiempo cura pero en realidad estropea la piel, los planes y las ilusiones, entre otras cosas. 
Se encoge de hombros.
“Quizás, pero creí que estarías enfadada” hace una pausa como si no me pudiese imaginarme enfadada “o triste” ofrece como segunda opción. 
“Lo estoy” o debería estarlo, triste o enfadada o ambos, porque a él sí le importa y por extensión debería importarme a mí, “habría sido divertido si hiciese buen tiempo y nos pudiéramos bañar, pero todavía podemos ir”.
“¿No te molesta que llueva?” 
La pregunta escapa a través de la línea recta.
“¿Qué te preocupa más que llueva o que yo no llore por ello?” no me responde, sigue mirando por la ventana  “el año pasado tampoco fuimos”.
“Ya” murmura, el año pasado nos despertamos tarde y yo hice tortitas y follamos sobre la mesa de la cocina y su boca era una curva relajada y traviesa “pensé que esta vez sí que iríamos, ayer preparé algo para comer” 
Debe de ser decepcionante, el tiempo que no cura, yo que todo me vale y él se esfuerza, que quiere hacer algo pero no sabe qué, que me ve quedarme quieta. No sé qué responder, así que no digo nada y sigo comiendome mis cereales, miro por la ventana. 
Me encantan los días nublados, me gustan las nubes viajando cambiantes sobre el paisaje, sus claroscuros, sus repentinas sombras y su luz velada, quiero salir con mi cámara a dar una vuelta, pero si lo sugiero quizá la línea se abrirá intuitiva para decirme que prefiero estar sola. 
“¿No vas a decir nada?”
    Descruza los brazos, miro sus manos, las palmas hacia arriba como sosteniendo la pregunta, se ha inclinado hacia delante, sus hombros y su mandíbula están tensos, él también se mira las manos.
“¡Ya te he dicho que vayamos!” contesto con un poco de rabia, sujeto el bol de los cereales con la mano y lo acerco al pecho como un escudo “O vamos o no vamos pero lamentarnos no hará que la lluvia caiga hacia arriba”
No quedan cereales, me levanto bajo su mirada atenta y me coloco frente al fregadero, dándole la espalda. Su voz me llega como lejana, un susurro hosco.
“La idea de ir fue tuya, tú querías ir a la playa”
    La espuma del jabón se acumula en el fondo, abro el grifo y el agua corre, y corre, ojalá yo cayendo por el desagüe, lejos de esta conversación ridícula. Solo quería desayunar tranquila, ¿porque estoy peleando si no quiero?¿dos no pelean si uno no quiere?¿verdad? mentira.
“No tiene porque ser ir a la playa, dijiste que nunca hacíamos nada, solo hagamos algo, lo que tú quieras”
Cierro el grifo y miro el sumidero, si fuese mediodía habría más platos para fregar y yo tendría algo que hacer con las manos y con la mirada, no sé dónde ponerlas.
“Últimamente parece que no hablamos ni hacemos nada, trabajar, cenar, ver la televisión, dormir, despertarse, desayunar, trabajar, una y otra vez”
“El ciclo de la vida: nacer, comer, procrear y morir” respondo con sorna.
Suelta un bufido y yo me giro para enfrentarle, mis ojos buscan los suyos, pero él vuelve a mirar por la ventana, las nubes grises cubriendo el cielo, el olor a lluvia antes incluso de que comience el aguacero.
“Tampoco procreamos mucho que digamos”
“¿Quieres?” levanto las cejas y sonrio de lado, pero su cuello sigue torcido hacia otro lado, la línea se tuerce convexa “es que no sé qué quieres, ¿quieres ir a la playa?¿quieres follar?¿qué quieres?”
Me gustaría que alguien tomase las decisiones por mí, o al menos una indicación clara, un empujón amistoso en la dirección adecuada.
“A mi me da igual, lo que tú quieras”
    Mi propia línea se retuerce como una manguera en el suelo y se me escapa sin querer un reguero de frustación.
“Vete a tomar por culo”
Su mirada encuentra la mía por primera vez y nuestras líneas son ahora círculos de sorpresa y rabia, son cañones de pistolas, puertas de lavadoras, faros de coches, son verdades y mentiras, como la bocca della veritá en Roma se cierra, pruebas la sangre y carne del otro.
Un par de gotas golpean contra el cristal de la ventana.

domingo, 8 de marzo de 2020

Tengo agua, comida y techo,
pero me falta una boca, un cuerpo y un alma.
Tengo un camino y un destino
pero no tengo voluntad.
Mi pirámide de Maslow es un laberinto.

sábado, 22 de febrero de 2020

Estoy harta de dormir por aburrimiento,
vuelvo a sentir la nada acechando
a los bordes de mi conciencia,
la gente habla y no dicen nada,
me obligan a compartir su vacío,
a pronunciarlo con mi acento
hasta que también es mío.
Abro la boca y no sale nada.
Las lágrimas atrapadas tras los párpados,
contemplar el techo a las 3am,
no recordar la última vez que me reí con ganas.
Quiero importar,
o al menos hablar de algo que importe,
quizás recibir una respuesta.
La lengua que hablo
está muerta o es intraducible,
me siento extranjera en todas partes.
Grito a la nada y no me responde.

sábado, 8 de febrero de 2020

La lluvia cae contra mi ventana y se adapta.
Al despertarme, era una pereza deliciosa de domingo por la mañana,
mientras la observaba, se ha convertido en nostalgia,
me acordé de ti y lloré un poquito,
pero a la lluvia no le importó, se había transformado en fría indiferencia.

miércoles, 22 de enero de 2020

Tras una buena comida,
con dos o tres copas de vino,
dáis un paseo por la ciudad,
compráis helado de fresa,
os sentáis a la sombra de un árbol
en el banco de un parque,
en tu pecho hay una hoguera,
vuestras rodillas se tocan,
crees que eres feliz y no dices nada,
es el escenario de una comedia.

miércoles, 8 de enero de 2020

- Sé sincero, ¿hace frío?
- Hace frío, cada día un poquito menos.
- ¿Llevas abrigo?¿duermes con mantas?¿sufres?¿sufres mucho?
- Duermo con mantas y sufro, sufro mucho, cada día un poquito menos.




Feliz año 2020

domingo, 22 de diciembre de 2019

Si estuve enamorada fue hace mucho tiempo, recuerdo los aburridos detalles pero los sentimientos parecen de segunda mano.
Al regresar a los rincones de tu infancia, te sorprende encontrarlos empequeñecidos.
No puedo volver a mis sentimientos pero creo que los recuerdo más grandes de lo que fueron.
Tal vez, es mejor que queden en el pasado, ¿y si volviera para descubrir que me queda enorme y no puedo vestirlo?¿y si he crecido demasiado y ya no me cabe?¿y si no sé amar o no puedo?
La pregunta es probablemente más amable que la respuesta.

domingo, 8 de diciembre de 2019

La primera vez que bailamos juntos, encajamos a la perfección, ¿me pisarás cuando dejes de quererme?

....

The first time we danced together, it felt perfect. If you stop loving me, will you step on my feet?

viernes, 22 de noviembre de 2019

No sé decir "tengo miedo"
pero puedo decir "no te acerques soy un peligro"

viernes, 8 de noviembre de 2019

El olor dulzón de los lirios me marea, como si estuviera de nuevo en la iglesia cargando la corona de flores.
Mi abuelo murió antes de que yo naciera, no le recuerdo, para cuando murió mi abuela yo ya tenía más de veinte años, me sentí demasiado mayor para una primera vez y fingí que sabía lo que hacía.
Bajando por el pasillo de la iglesia, se me escapó el sollozo que estaba sujetando y salió como un sonido gututal casi un chillido.
Me dió vergüenza que todos supieran: había llegado a la muerte cargada de inocencia.

martes, 22 de octubre de 2019

Descubrí que mis seres queridos eran como globos de helio y lloré como un niño desconsolado, tenía que sujetarles bien fuerte, si los soltaba aunque fuese un momento, saldrían volando y no los volvería a ver.

martes, 8 de octubre de 2019

La moneda está en el aire, el destino cambia con cada vuelta. Quiero que caiga por fin y pasar a la acción, dar la cara o cargar mi cruz.

domingo, 22 de septiembre de 2019

No solo te quiero por lo que eres, también por lo que fuiste y por lo que serás.
En ti confluyen todos los caminos, en este cruce entre el pasado y el futuro puedo ver el amor como un puente que lo conecta todo.