Es tan breve que el verdadero sentimiento se queda siempre a las puertas de la conciencia.

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domingo, 8 de noviembre de 2020

2 verdades y 1 mentira

El último trago de cerveza sabe amargo,
de los altavoces sale música rock,
me inclino para hablarte al oído:
"quisiera quedarme aquí para siempre contigo"
sonríes al botellín que hay en tu mano,
"eres la mujer de mi vida"
aunque no me mires esa sonrisa es mía,
tu herida es mi herida,
la primera vez que me hablaste
quise abrazarte y salvarte de todo,
en esta noche de verano: "te quiero"
en una esquina del bar
tus amigos juegan al futbolín.
¿Cuál es la mentira?

jueves, 22 de octubre de 2020

Esta piedra pesa el doble que la culpa que me corresponde, 

esta piedra podría rodar pero yo me la cargo a la espalda, 

subo la montaña con ella y la suelto ladera abajo, una y otra vez, 

¿Qué dios podría ser más cruel que yo misma?

jueves, 8 de octubre de 2020

Me acuerdo de tu boca, una línea tensa,
una puerta tapiada, una frontera.
Tus labios se cerraron conmigo en el lado equivocado,
no merecía ni una palabra tuya.
Tu boca una línea recta,
una cuerda de tender sin sol,
 un muro con concertinas,
y tus ojos una ventana,
podía ver la medida de tu odio.

martes, 22 de septiembre de 2020

 El camino es difícil y cada vez estoy más cansada, 

he dejado atrás todas mis pretensiones y algunas ilusiones, 

pesaban demasiado.

martes, 8 de septiembre de 2020

En el vagón hay tres adolescentes charlando,
yo fui así de joven ayer;
hay un anciano leyendo el periódico,
yo seré así de mayor mañana;
me bajaré en mi parada y el tren seguirá.

sábado, 8 de agosto de 2020

Guardaba un beso y se marchitó en mi boca,
de su herida brotó una hiedra y me cubrió los ojos.

miércoles, 8 de julio de 2020

Ser acariciada reverentemente,
manos tamblorosos y ligeras
que temen desaparezcas bajo su roce,
o ser agarrada con fuerza,
dedos que dejan marcas sobre la piel
y no quieren que me escape.
Esas son las únicas opciones,
todo el rango intermedio
carece de sentimiento,
como sujetar un vaso
o un cepillo de dientes:
puro utilitarismo.
Yo quiero pasión.

lunes, 8 de junio de 2020

Estoy viviendo un desequilibrio del sonido,
demasiado silencio dentro, demasiado ruido fuera,
si pudiese absorber algo de ruido
o desprenderme de algo de silencio,
vibrar a la misma frecuencia que todos los demás
para no sentirme tan desafinada.

viernes, 8 de mayo de 2020

La risa alegre, las burbujas en el corazón,
la felicidad de entonces era fácil.
En algún momento, se volvió diferente,
no conquistada pero si cultivada.
Una planta de invernadero que se riega metódicamente,
un girasol que busca una bombilla.
La felicidad de antes era el verano eterno.
Ahora, mis uñas están sucias pero todavía quedan flores en mi jardín.

miércoles, 8 de abril de 2020

El tiempo no se detiene y mi Odisea jamás volverá a llevarme a la casa que dejé.
Las sirenas cantan sobre la nostalgia y Poseidón empuja mi barca en dirección contraria.
A veces, me supera el sentimiento uliseico de regresar y descansar:
  • La primera vez, tenía siete años, estaba en un campamento de verano y me dolía la tripa, lloré frente a la monitora
  • La última vez, al día siguiente del funeral de mi abuela, salí de trabajar y lloré en el coche.
Las Moira hilan y Penélope teje, el viento cambia de dirección y yo navego hacia otra isla.
¿Soy Ulises que ha perdido la nocción del tiempo o Calypso que está atrapada?
Tal vez dejé de marcar los días, el telar esta acabado y ya no sé si no puedo o no quiero volver a casa.

domingo, 22 de marzo de 2020

Parece que va llover

“Parece que va a llover y a ti no te importa” me dice. 
Tiene la manos en los bolsillos y mira por la ventana, directamente a su predicción meteorológica, veo su perfil y su boca es una línea recta que se tuerce hacia abajo en las esquinas. 
Llevo despierta apenas unos minutos, sólo quiero desayunar tranquila, pero cuando he entrado en la cocina él ya estaba vestido e incluso se había puesto la chaqueta, como si fuera a salir a pesar de la lluvia, hacer al menos el intento, yo todavía llevo el pijama.
“¿Qué quieres que haga? puedo sacar el paraguas, todavía podemos ir aunque nos mojemos un poco” sugiero con una media sonrisa. 
Parece que el tiempo lo ha arruinado todo, su boca se tuerce en una mueca durante un momento y luego vuelve a aplanarse, un labio apretado contra el otro. Un paraguas no es suficiente, se supone que el tiempo cura pero en realidad estropea la piel, los planes y las ilusiones, entre otras cosas. 
Se encoge de hombros.
“Quizás, pero creí que estarías enfadada” hace una pausa como si no me pudiese imaginarme enfadada “o triste” ofrece como segunda opción. 
“Lo estoy” o debería estarlo, triste o enfadada o ambos, porque a él sí le importa y por extensión debería importarme a mí, “habría sido divertido si hiciese buen tiempo y nos pudiéramos bañar, pero todavía podemos ir”.
“¿No te molesta que llueva?” 
La pregunta escapa a través de la línea recta.
“¿Qué te preocupa más que llueva o que yo no llore por ello?” no me responde, sigue mirando por la ventana  “el año pasado tampoco fuimos”.
“Ya” murmura, el año pasado nos despertamos tarde y yo hice tortitas y follamos sobre la mesa de la cocina y su boca era una curva relajada y traviesa “pensé que esta vez sí que iríamos, ayer preparé algo para comer” 
Debe de ser decepcionante, el tiempo que no cura, yo que todo me vale y él se esfuerza, que quiere hacer algo pero no sabe qué, que me ve quedarme quieta. No sé qué responder, así que no digo nada y sigo comiendome mis cereales, miro por la ventana. 
Me encantan los días nublados, me gustan las nubes viajando cambiantes sobre el paisaje, sus claroscuros, sus repentinas sombras y su luz velada, quiero salir con mi cámara a dar una vuelta, pero si lo sugiero quizá la línea se abrirá intuitiva para decirme que prefiero estar sola. 
“¿No vas a decir nada?”
    Descruza los brazos, miro sus manos, las palmas hacia arriba como sosteniendo la pregunta, se ha inclinado hacia delante, sus hombros y su mandíbula están tensos, él también se mira las manos.
“¡Ya te he dicho que vayamos!” contesto con un poco de rabia, sujeto el bol de los cereales con la mano y lo acerco al pecho como un escudo “O vamos o no vamos pero lamentarnos no hará que la lluvia caiga hacia arriba”
No quedan cereales, me levanto bajo su mirada atenta y me coloco frente al fregadero, dándole la espalda. Su voz me llega como lejana, un susurro hosco.
“La idea de ir fue tuya, tú querías ir a la playa”
    La espuma del jabón se acumula en el fondo, abro el grifo y el agua corre, y corre, ojalá yo cayendo por el desagüe, lejos de esta conversación ridícula. Solo quería desayunar tranquila, ¿porque estoy peleando si no quiero?¿dos no pelean si uno no quiere?¿verdad? mentira.
“No tiene porque ser ir a la playa, dijiste que nunca hacíamos nada, solo hagamos algo, lo que tú quieras”
Cierro el grifo y miro el sumidero, si fuese mediodía habría más platos para fregar y yo tendría algo que hacer con las manos y con la mirada, no sé dónde ponerlas.
“Últimamente parece que no hablamos ni hacemos nada, trabajar, cenar, ver la televisión, dormir, despertarse, desayunar, trabajar, una y otra vez”
“El ciclo de la vida: nacer, comer, procrear y morir” respondo con sorna.
Suelta un bufido y yo me giro para enfrentarle, mis ojos buscan los suyos, pero él vuelve a mirar por la ventana, las nubes grises cubriendo el cielo, el olor a lluvia antes incluso de que comience el aguacero.
“Tampoco procreamos mucho que digamos”
“¿Quieres?” levanto las cejas y sonrio de lado, pero su cuello sigue torcido hacia otro lado, la línea se tuerce convexa “es que no sé qué quieres, ¿quieres ir a la playa?¿quieres follar?¿qué quieres?”
Me gustaría que alguien tomase las decisiones por mí, o al menos una indicación clara, un empujón amistoso en la dirección adecuada.
“A mi me da igual, lo que tú quieras”
    Mi propia línea se retuerce como una manguera en el suelo y se me escapa sin querer un reguero de frustación.
“Vete a tomar por culo”
Su mirada encuentra la mía por primera vez y nuestras líneas son ahora círculos de sorpresa y rabia, son cañones de pistolas, puertas de lavadoras, faros de coches, son verdades y mentiras, como la bocca della veritá en Roma se cierra, pruebas la sangre y carne del otro.
Un par de gotas golpean contra el cristal de la ventana.

domingo, 8 de marzo de 2020

Tengo agua, comida y techo,
pero me falta una boca, un cuerpo y un alma.
Tengo un camino y un destino
pero no tengo voluntad.
Mi pirámide de Maslow es un laberinto.

sábado, 22 de febrero de 2020

Estoy harta de dormir por aburrimiento,
vuelvo a sentir la nada acechando
a los bordes de mi conciencia,
la gente habla y no dicen nada,
me obligan a compartir su vacío,
a pronunciarlo con mi acento
hasta que también es mío.
Abro la boca y no sale nada.
Las lágrimas atrapadas tras los párpados,
contemplar el techo a las 3am,
no recordar la última vez que me reí con ganas.
Quiero importar,
o al menos hablar de algo que importe,
quizás recibir una respuesta.
La lengua que hablo
está muerta o es intraducible,
me siento extranjera en todas partes.
Grito a la nada y no me responde.

sábado, 8 de febrero de 2020

La lluvia cae contra mi ventana y se adapta.
Al despertarme, era una pereza deliciosa de domingo por la mañana,
mientras la observaba, se ha convertido en nostalgia,
me acordé de ti y lloré un poquito,
pero a la lluvia no le importó, se había transformado en fría indiferencia.

miércoles, 22 de enero de 2020

Tras una buena comida,
con dos o tres copas de vino,
dáis un paseo por la ciudad,
compráis helado de fresa,
os sentáis a la sombra de un árbol
en el banco de un parque,
en tu pecho hay una hoguera,
vuestras rodillas se tocan,
crees que eres feliz y no dices nada,
es el escenario de una comedia.

miércoles, 8 de enero de 2020

- Sé sincero, ¿hace frío?
- Hace frío, cada día un poquito menos.
- ¿Llevas abrigo?¿duermes con mantas?¿sufres?¿sufres mucho?
- Duermo con mantas y sufro, sufro mucho, cada día un poquito menos.




Feliz año 2020