Es tan breve que el verdadero sentimiento se queda siempre a las puertas de la conciencia.

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viernes, 7 de enero de 2011

Le gustaba exasperarle, por que entonces él miraba al cielo como si no tuviera remedio y necesitase ayuda para aguantarla, pero siempre con esa sonrisa, que para ella era la mejor del mundo.

7 comentarios:

  1. (:
    seguro que la sonrisa que ponía al exasperarse era preciosa.

    ¡Crêpes!

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  2. :) Creo que les pasa más a las mujeres que a los hombres, aunque algunos sólo decimos palabrotas, ¿será que son masoquistas?

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