Cuando camino por la calle te busco, justo en las horas puntas cuando las personas se convierten en multitudes.
Te busco y descubro atisbos de tí entre la gente, una risa, un gesto, un perfume e incluso una camiseta que juraría haberte visto puesta.
Entonces la sospecha me estremece el corazón, y deseo salir corriendo detrás de ese desconocido que ha sembrado la duda.
Soy consciente de que no eres tú, que es imposible, dirijo mis paso de vuelta a la realidad y aun así, incluso por la noche con lo ojos ya cerrados me pregunto: y si...
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viernes, 17 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
El médico dice que tienes que olvidar, que no puedes seguir así, que te vas a matar.
Tienes Anhelo, se ha agarrado a tu corazón y se infiltra un poco más con cada latido.
Ha llegado al pericardio y da pinchazos para recordarte que sigue ahí. Cuando llegue al miocardio ya no serán solo pinchazos. Es grave, el médico te ha recetado pastillas para olvidar, una al día durante el resto de tu vida.
Tienes Anhelo, se ha agarrado a tu corazón y se infiltra un poco más con cada latido.
Ha llegado al pericardio y da pinchazos para recordarte que sigue ahí. Cuando llegue al miocardio ya no serán solo pinchazos. Es grave, el médico te ha recetado pastillas para olvidar, una al día durante el resto de tu vida.
jueves, 28 de abril de 2011
sábado, 23 de abril de 2011
Tu vida jugando al escondite entre mis sábanas, yo nunca fui buena en ese juego, siempre la primera en ser pillada y la única que no atrapaba a los demás. No te encontraré si no te dejas encontrar.
Te llamo cobarde para que salgas de tu escondite, al oído cuando duermes, a la cara cuando estás despierto, pero te limitas a darte la vuelta en la cama o a preguntarme "¿por qué?", como si no lo supieras. Es por esa sensación de presión en el estómago, casi al fondo del diafragma, que me obliga a veces a soltar un suspiro, parecido al silbido de una olla express cuando la temperatura es demasiada.
No sales y tengo ganas de pegarte, tal vez al chocar mi frustración contra tu piel consiga por fin sacarte de tu escondrijo. Maldito cobarde.
Lo intentaré porque te quiero de vuelta, pero yo nunca he sido buena en este juego.
Te llamo cobarde para que salgas de tu escondite, al oído cuando duermes, a la cara cuando estás despierto, pero te limitas a darte la vuelta en la cama o a preguntarme "¿por qué?", como si no lo supieras. Es por esa sensación de presión en el estómago, casi al fondo del diafragma, que me obliga a veces a soltar un suspiro, parecido al silbido de una olla express cuando la temperatura es demasiada.
No sales y tengo ganas de pegarte, tal vez al chocar mi frustración contra tu piel consiga por fin sacarte de tu escondrijo. Maldito cobarde.
Lo intentaré porque te quiero de vuelta, pero yo nunca he sido buena en este juego.
viernes, 15 de abril de 2011
lunes, 11 de abril de 2011
- Me quiero deshacer, tirar del extremo de mi madeja de lana, desenredar mi existencia; derretirme como un helado en una tarde de verano, deslizarme por el cucurucho hasta tu codo; disolverme, igual que al mezclar azúcar con agua, un poco menos de mí con cada giro de la cuchara. Por favor no me mires como si estuviera loca, no estoy diciendo que me quiera morir, solo que a veces me gustaría que los átomos de mi cuerpo se separaran lentamente y desvanecerme.
- Yo no quiero que te vayas.
- ¿Y quién está hablando de ti?
- Yo no quiero que te vayas.
- ¿Y quién está hablando de ti?
miércoles, 6 de abril de 2011
sábado, 2 de abril de 2011
Pobre Annie, se imagina que habla con Elliot, se descubre riendo a carcajadas sentada a solas en el salón; pero es solo una imaginación, y cuando encuentra a la triste realidad mirándola fijamente a los ojos, para en seco, avergonzada, ¿qué estás haciendo con tu vida Annie que solo vives dentro de tu cabeza?
martes, 29 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
Como una inundación cuando un embalse rebasa. La presión se hace insoportable y la presa se rompe, el agua se desborda y arrasa todo a su paso, incontables pérdidas materiales y alguna humana. Pues eso te pasó a ti, vi como te rompías y lloraste el mar Atlántico e Índico sobre mi camiseta; yo me limité a resistir el oleaje, tus uñas clavándose en mi espalda y tus convulsiones, con las que parecía que te ibas a romper; y deseé con todas mis fuerzas ser ingeniero hidraúlico.
jueves, 10 de marzo de 2011
sábado, 5 de marzo de 2011
Los miércoles por la mañana tomaba leche caliente, y entre bostezos, hacía la lista de la compra, mientras, espiaba a su vecino de enfrente que babeaba las hojas de papel sobre su escritorio, después de haberse quedado dormido mientras las leía. Se vestía con su camiseta turquesa y sus vaqueros ajustados, y salía hacía el trabajo medio muerta de risa tras haber visto a su vecino golpearse con la estantería al despertarse de repente.
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